LA ENERGIA DEL AMOR

Dicen algunos entendidos, que los seres humanos no somos conscientes de la fuerza que tiene esa energía que llamamos AMOR. Dicen que si seríamos conscientes del poder real del amor, le dedicaríamos más tiempo a sacar de nosotros esta energía usando para ello, fundamentalmente nuestros cuerpos mental y emocional. Algún día la ciencia descubrirá un mecanismo para medir esta energía, la aprenderán a utilizar en bien de la humanidad, tal vez hasta la aprendan a almacenar y por ese camino, vaya usted a saber hasta donde llegaremos. Un día seremos conscientes de que eso que tantas veces hemos escuchado de que el AMOR es la fuerza que mueve la tierra, es una gran verdad. A lo mejor ese día la ciencia decide no llamarle amor, sino ponerle un nombre más “serio” y más propio del ámbito científico, pero no será otra cosa que el amor de toda la vida. Lo mejor es que todos podemos amar y todos amamos a nuestra manera. Los árboles aman, los animales lo hacen también, y los seres humanos también lo hacemos. Si estoy escribiendo estas palabras, es porque hoy he vuelto a encontrarme en la red a alguien que aconsejaba no amar para conseguir escapar del dolor. Hay personas que han descubierto que existe una relación directa entre el amor y el dolor. Cuando el amor nos invade y es armonioso y correspondido, nos hace sentir felices y luminosos. La energía que sale de nosotros es hermosa y fuerte. Sin embargo, cuando el amor se rompe, nos hunde en un pozo negro que nos hace ser muy infelices. Tan doloroso e incómodo puede llegar a ser esta ruptura, que podríamos considerarlo como una verdadera catástrofe emocional. Algunas personas han salido de estos pozos tan heridos, que se han prometido no volver a caer en la trampa del amor. De ese modo, han dejado de producir esta energía. No sé si hacerlo nos salva de veras del dolor. Yo lo dudo. Pero en todo caso sí sé que no amar, nos convierte en seres fundidos, acabados, inoperantes, inservibles, porque el universo necesita de dicha energía para funcionar de manera positiva y sana. He conocido a personas que ante el concepto metafísico que reza:
TODO ESTÁ EN TODO han hecho la siguiente reflexión: Sí Todo está en Todo, si todo es lo mismo, si yo soy todo, y todo soy yo, entonces yo me ocuparé por darme amor a mí mismo, de ayudarme a mí mismo, de preocuparme por mí mismo, y de ese modo, estaré haciendo por los demás, de ese modo estaré haciendo por todos. A mi modo de ver, esta interpretación deja a la vista, la falta de sensibilidad espiritual de estas personas, la falta de crecimiento de sus almas. La manera correcta de interpretar dicho concepto es el siguiente:
Si Todo está en Todo, si yo soy todo y todo soy yo, entonces yo me ocuparé de amarlo todo, me ocuparé de ayudar a los demás, y de ese modo, me estaré amando a mí mismo, y me estaré ayudando a mí mismo.
Aquella persona que es capaz de entender esto, aquella persona que es capaz de debilitar de este modo su personalidad, estará dando un paso muy importante en el camino del crecimiento espiritual. Todos somos células del cuerpo de Dios, o lo que es lo mismo, células del cuerpo del Todo. Por tanto, debemos entender que la manera correcta de existir es defenderlo todo, como una célula de cualquier cuerpo, defendería al resto de las células hermanas. Ahora bien, como tenemos libre albedrío, podemos convertirnos en una célula cancerígena si dejamos de amar. Si lo que sale de nosotros con respecto a lo que nos rodea y a los que nos rodean, es un sentimiento y un pensamiento negativo, entonces seremos nosotros una de las células cancerígenas del cuerpo de Dios. Por lo pronto, me siento a esperar que los científicos descubran un buen día una energía increíble y maravillosa que garantiza y explica el qué somos y de dónde venimos.
Tal vez ese día veamos en la tele a un señor muy serio y con una bata blanquísima diciéndonos aquello de:
AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS.
ANONIMO
gracias, es un placer expandir y difundir tan sabias palabras.Trinidad.




